Cuidado con los malos créditos y las malas instituciones

Cuidado con los malos créditos y las malas instituciones Featured

Sin lugar a duda, somos responsables de las decisiones sobre la conducción de nuestras finanzas personales; Sin embargo, los bancos deberían tener un código de ética que ayude a sus clientes a manejar mejor su dinero o cuando menos, no inducirlos a equivocarse.

Con regularidad invitan al consumismo y al sobreendeudamiento, sin advertir los riesgos. Para muchos, esta facilidad de adquirir cualquier tentación a llevado al quebranto.

El bombardeo es a través de la publicidad en los medios de comunicación, redes sociales, llamadas telefónicas, folletos por correo y “consejos” de ejecutivos bancarios. Sugieren elevar el límite de la tarjeta; aprovechar el crédito de nómina o personal; o tomar ofertas de meses sin intereses, entre otras cosas. En pocas palabras, a salirse del su presupuesto y vivir apalancados a la eternidad con ellos.

Literal, debería haber un mensaje que dijera: “este producto puede ser nocivo para tu salud financiera”.

Ya hemos mencionado en este espacio que el crédito es un instrumento valioso para impulsar el crecimiento personal, siempre que el destino sea para construir una infraestructura que nos de en el largo plazo una mayor posibilidad de bienestar, como podría ser la salud, la educación o la vivienda.

La complicación es que luego se utiliza como estilo de vida, adquiriendo todo el tiempo préstamos, porque entraron a un círculo vicioso en el cual son incapaces de liquidar con los ingresos cotidianos. Aún así, las instituciones siguen ofreciendo la deuda ¿hasta cuando?, Hasta que el cliente ya no puede pagar, entonces les deja de interesar y lo pasan al área jurídica, en donde son tratados como bandidos, cuando fueron ellos quienes indujeron al comportamiento, sin ningún tipo de advertencia.

Una de las tretas es presentar la información de los créditos en forma de “pagos cómodos” y hablar del monto, relegando a un segundo plano el costo, cuando ahí esta representado el verdadero problema de tomarlo.

Entiendo que la lógica sea promover la generación de negocios para ellos, pero habría de obligarse a todas las instituciones a balancear este bombardeo con educación financiera y explicar las consecuencias de tales decisiones.

Mientras eso no suceda, somos nosotros mismos quienes debemos establecer un límite al apalancamiento y poner en tela de juicio “las ofertas y oportunidades”, que según el sistema nos propone, porque podríamos arrepentirnos al tiempo

Twitter y Facebook: @finanzasparami

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