Miércoles, 24 Octubre 2018 23:37

¿Ta vas a endeudar? Piénsalo dos veces

Poco duró el gusto de que las tasas de interés se situaran en el nivel más bajo de la historia. Con una inflación por encima de la meta establecida se ha recurrido a un control monetario, además de que la Fed en Estados Unidos ha elevando su tasa de referencia, imponiendo un presión adicional para que en México sigan esta misma tendencia. ¿Cómo le pega a nuestras finanzas?

Los Cetes a 28 días en enero de 2015 bajaron a 2.67 por ciento en promedio durante el mes, hoy se encuentran en 7.72 por ciento, con la expectativa de que continúen aumentando en el futuro próximo.

Pongamos un ejemplo de un crédito hipotecario, con una tasa de interés fija de 12 por ciento anual. Si pides dos millones para un departamento a 20 años,  el pago deberá ascender aproximadamente a 22 mil pesos. Al terminar habrás erogado en total 5 millones 390 mil, más lo que diste de enganche. Para esta deuda el banco te solicitará un ingreso de alrededor de 60 mil pesos para la pareja.

Aunque se observa una cantidad considerable a pagar en el lapso de tiempo señalado, habría de evaluarse qué tanto la propiedad subirá de valor, porque si se hace una buena compra es probable que la operación llegue a tener rentabilidad por la elevación de la plusvalía, en función del caso en particular.

En relación a un auto financiado es muy diferente; además de que el costo del préstamo será mayor  y el plazo mucho menor, perderá valor al paso de los años, de tal manera que en los primeros tres se estaría perdiendo hasta el 50 por ciento de lo destinado. El cuestionamiento aquí es si vale la pena y se tiene la holgura económica para hacerlo.

El peor negocio del mundo es deber en las tarjetas de crédito y contar con dinero para liquidarlas, ya que en la mejor de las situaciones, la tasa se encuentra en alrededor del 25 por ciento anual y podría ser superior al 60 por ciento, dependiendo del banco y del historial con la institución.

En contrapartida, es posible conseguir un premio al ahorro bancario cercano al 9 por ciento; sin embargo, te pregunto: ¿cuánto calculas que aumentaron tus  gastos en el transcurso de un año? Si es más de este número, resulta que el rendimiento no alcanza a compensar el alza de tu costo de vida.

En pocas palabras con el nivel de tasas de interés hay un gran disuasivo para sostener un endeudamiento

Si ves por la ventana al vecino y deseas su vida de lujos,  habría que preguntarle cuánto adeuda y sacar el valor neto de sus finanzas, porque podría estar quebrado.  Como dice el refrán, “no todo lo que brilla es oro” y aparentar éxito económico es sencillo, pero con graves consecuencias en el futuro.

El ser humano, por naturaleza, busca el sentido de pertenencia con algún grupo social y el problema puede surgir cuando se convierte en un “wannabe”, un “yo quisiera ser” y para lograrlo se hace de manera artificial.

Aclaremos que las aspiraciones y el esfuerzo de superación son válidos e inclusive deseable para llegar a niveles de bienestar mayor; lo peligroso es gastar sin tener el soporte suficiente.

Hay quienes empiezan a trabajar y compran el auto de sus sueños, para luego encontrarse que pagan de mensualidad prácticamente lo que ganan y si pierden el empleo deben pedirle prestado a los padres para salir del atolladero; son incapaces de independizarse; y mucho menos contraer un compromiso como el matrimonio.

Es esta época de turbulencia y futuro incierto habrá de aplicar una máxima de las finanzas personales: “vivir de acuerdo a nuestro nivel socioeconómico”.  No se trata de ser conformista y dejar de superarse, sino de aceptar una situación para evitar caer en el exceso de deudas.

Al contrario, conozco personas que han gastado sin pensar en el mañana y se arrepienten, porque carecen de solvencia y viven muy apurados para apenas alcanzar con su pensión. La posición se invierte y ahora ellos envidian a quienes prefirieron transitar con cierta austeridad o limitados a su status de ingreso y hoy gozan de tranquilidad.

Una forma de referencia simple es que después de liquidar todas tus erogaciones cotidianas, incluyendo los créditos, tengas la capacidad de cumplir con tu meta de ahorro, que al menos debe ser de 10 por ciento (puede ser más, si así lo determinas). De no suceder, estás fuera de tu nivel socioeconómico.

Otro punto de partida es el capital acumulado. Esto aplica para jubilados, desempleados, o el que vive de la riqueza familiar. El ejercicio a realizar es cuantificar el recurso y distribuirlo en el tiempo para saber cuál es el margen de gasto del cual se es posible disponer. Sin embargo, hay que estar consciente que agotas tu patrimonio y corres el riesgo de caer en insolvencia, dependiendo de los montos y esperanza de vida.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

Published in Diversos

Supongamos que alguien soltero desea un Loft con valor de un millón de pesos, pero no quiere endeudarse y decide ahorrar; sin embargo, después de años para reunir el dinero, resulta que está próximo a casarse y la opción inicial se desajusta a sus necesidades recientes y un departamento más grande le cuesta dos millones de pesos, por lo cual esta de nuevo ante la disyuntiva de tomar un crédito o seguir ahorrando para lograr su meta.

En efecto, se corre el riesgo de pasar todo el tiempo tratando de alcanzar una propiedad de acuerdo a los requerimientos y que el ahorro sea insuficiente en cada uno de los pasos. Es en este tipo de situaciones cuando un crédito hipotecario tiene sentido, porque la idea central es adelantar el consumo futuro para que encaje con las necesidades actuales.

Algunos puntos a considerar serían los siguientes:

1.- El servicio de tu deuda será mayor. Por ejemplo, si vas a pagar 15 mil pesos mensuales por tu vivienda, implicará tal vez dedicar 5 o 6 mil pesos adicionales al presupuesto contemplado para renta. Antes de contratar asegúrate de poder enfrentarlo.

2.- La ventaja es que estás comprando tu propiedad y podrás utilizarla luego para subir de nivel de vivienda en términos de espacio, comodidades, zona o simplemente por una nueva. Por ello es esencial hacer una elección adecuada en relación a la plusvalía esperada, porque ese aspecto será la compensación del gasto sobre el bien raíz.

La lógica es sencilla, que el valor del departamento aumente por arriba del costo del crédito, para obtener una rentabilidad.

Por tanto, debes aplicar un criterio mercantil a la hora de adquirirlo, pensando que lo venderás tarde o temprano.

3.- Hay quienes piensan que los créditos hipotecarios podrían resultar “ineficientes”, pues sería preferible destinar ese dinero para un negocio, lo cual es cierto, siempre y cuando el recurso no se despilfarre en la realidad.

Es decir, si alguien es compulsivo al gasto, es una buena alternativa para darle un mejor uso a los ingresos, porque poco a poco se va fincando un patrimonio.

4.- Existe un beneficio fuera de lo económico; contar con una vivienda propia a muchas personas les proporciona un sentimiento de seguridad al saber que por muy mal que puedan presentarse las cosas, si la tienen ya pagada cubren la necesidad básica de alojamiento.

El tema da para más y vale la pena seguir reflexionando al respecto.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

Published in Crédito

Sin lugar a duda, somos responsables de las decisiones sobre la conducción de nuestras finanzas personales; Sin embargo, los bancos deberían tener un código de ética que ayude a sus clientes a manejar mejor su dinero o cuando menos, no inducirlos a equivocarse.

Con regularidad invitan al consumismo y al sobreendeudamiento, sin advertir los riesgos. Para muchos, esta facilidad de adquirir cualquier tentación a llevado al quebranto.

El bombardeo es a través de la publicidad en los medios de comunicación, redes sociales, llamadas telefónicas, folletos por correo y “consejos” de ejecutivos bancarios. Sugieren elevar el límite de la tarjeta; aprovechar el crédito de nómina o personal; o tomar ofertas de meses sin intereses, entre otras cosas. En pocas palabras, a salirse del su presupuesto y vivir apalancados a la eternidad con ellos.

Literal, debería haber un mensaje que dijera: “este producto puede ser nocivo para tu salud financiera”.

Ya hemos mencionado en este espacio que el crédito es un instrumento valioso para impulsar el crecimiento personal, siempre que el destino sea para construir una infraestructura que nos de en el largo plazo una mayor posibilidad de bienestar, como podría ser la salud, la educación o la vivienda.

La complicación es que luego se utiliza como estilo de vida, adquiriendo todo el tiempo préstamos, porque entraron a un círculo vicioso en el cual son incapaces de liquidar con los ingresos cotidianos. Aún así, las instituciones siguen ofreciendo la deuda ¿hasta cuando?, Hasta que el cliente ya no puede pagar, entonces les deja de interesar y lo pasan al área jurídica, en donde son tratados como bandidos, cuando fueron ellos quienes indujeron al comportamiento, sin ningún tipo de advertencia.

Una de las tretas es presentar la información de los créditos en forma de “pagos cómodos” y hablar del monto, relegando a un segundo plano el costo, cuando ahí esta representado el verdadero problema de tomarlo.

Entiendo que la lógica sea promover la generación de negocios para ellos, pero habría de obligarse a todas las instituciones a balancear este bombardeo con educación financiera y explicar las consecuencias de tales decisiones.

Mientras eso no suceda, somos nosotros mismos quienes debemos establecer un límite al apalancamiento y poner en tela de juicio “las ofertas y oportunidades”, que según el sistema nos propone, porque podríamos arrepentirnos al tiempo

Twitter y Facebook: @finanzasparami

Published in Crédito

Sabemos que este año inicia con una perspectiva complicada por la incertidumbre sobre el TLCAN; la reforma tributaria en Estados Unidos; y el proceso electoral en México, revisemos las principales variables en función de su evolución en 2017.

1.- En el tipo de cambio recae el ajuste del nerviosismo de los mercados, por eso hemos visto cotizaciones del dólar por arriba de los 20 y según los expertos podría llegar hasta los 24 de concretarse la salida del TLCAN. Esto significaría un avance de alrededor de 25 por ciento si lo comparamos con la cotización promedio de 19 pesos de 2017. Por esa razón sería prudente buscar instrumentos de cobertura.

2.- El aumento anual de los precios al consumidor rondará el 7 por ciento en el año que acaba de terminar, cuando la meta impuesta por el Banco Central es de 3 a 4 por ciento y contrasta con lo registrado en 2015 (2.13) y 2016 (3.36). El poder de compra bajó en forma importante, sobre todo porque esta cifra representa un promedio y es muy probable que familias en particular hayan tenido impactos mayores.

Los factores que impulsaron los precios serán los mismos para 2018: la inestabilidad del tipo de cambio y la gasolina, esperándose sigan por encima de la meta.

3.- El control inflacionario significa forzosamente una elevación en las tasas de interés y llevaron a los cetes de niveles de 3 por ciento hasta arriba de 7 el año pasado. El efecto sobre las finanzas personales es un encarecimiento del crédito y un mayor rendimiento nominal para los ahorradores, aunque en este último caso se pierde por el incremento de los precios y en muchos casos hubo una reducción real del patrimonio.

Por tal motivo, se estima que las tasas continúen altas durante el 2018 y es conveniente ser cuidadoso con el endeudamiento, además de buscar rendimientos superiores a la inflación

.

4.- Esperan un crecimiento real de la producción en 2017 de 2.5 por ciento y para este año los pronósticos lo sitúan por abajo de esa cifra. Para poner en contexto el dato, la economía debería de crecer a un ritmo de alrededor de 4 por ciento para darle cabida a los nuevos entrantes al mercado laboral que es elevado por el llamado bono poblacional.

Es decir, será un año complicado en el terreno de los negocios y la empleabilidad seguirá siendo un factor limitante para los jóvenes.

La historia empieza a escribirse, pero para todo fin práctico habrá de iniciar con pies de plomo en las decisiones financieras personales, hasta que el panorama vaya aclarándose.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

Published in Diversos
Miércoles, 29 Noviembre 2017 23:51

¿Quieres vivir como gringo? Tiene sus riesgos

Nuestros vecinos del norte son un punto de referencia en cuanto a nivel de vida; cuentan con una clase media fortalecida, con un alto estándar de compra y una economía basada en el consumismo. Este deseo a llevado a muchos mexicanos a migrar, pero no solo para huir de la pobreza, sino también para aspirar a un mayor bienestar. Sin embargo, el modelo tiene sus bemoles que vale la pena apuntar.

Hay una tendencia al endeudamiento, adelantando el consumo. En general, quien tiene un trabajo estable puede obtener una amplia línea de crédito a tasas bajas, lo que permite adquirir una vivienda, auto y enseres domésticos. Cuando los hijos llegan a la universidad también acceden a préstamos para culminar sus estudios.

Mientras exista una plaza bien remunerada todo funciona a la perfección, porque a la hora de requerir otros productos es factible toma de nuevo el endeudamiento.

Al final de la vida productiva, se tiene un monto que fue ahorrado por medio del fondo de pensiones, además de que ya con una casa totalmente liquidada se puede complementar el ingreso con una reverse mortgage; es decir, una hipoteca a la inversa.

En lugar de realizar erogaciones mensuales al banco, la institución financiera entrega recursos al cliente. El prestatario no está obligado a pagar hasta que la casa se vende o fallece, de tal forma que los herederos habrán de deshacerse de la vivienda para enfrentar el adeudo y quedarse con el remanente, si lo hay.

Si te das cuenta, un norteamericano promedio vive endeudado y termina de estarlo hasta su muerte.

Quedó evidenciada la fragilidad de este modelo con la crisis financiera de 2008, cuando la recesión provocó una alza del desempleo y los créditos no pudieron ser pagados. Hoy, por ejemplo, un gran número de jóvenes en Estados Unidos tienen dificultades para hacer frente a sus pasivos.

Para México es claro que este esquema es inoperante, precisamente porque el mercado laboral ha sido inestable y las tasas de interés, si bien mostraron en el pasado una tendencia a la baja, se han dado periodos de elevaciones repentinas, situación que desembocó en la crisis de 1995 con los deudores.

La moraleja es sencilla, tengamos cuidado con esa idea generalizada de que es bueno vivir del crédito. En nuestro país es muy peligroso y debemos mejor confiar en el poder del ahorro

, porque de otra manera es fácil caer en la insolvencia.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

Published in Crédito
Miércoles, 01 Febrero 2017 23:42

¿Cómo surgen los grandes problemas financieros?

La respuesta es sencilla; los problemas financiero surgen poco a poco. Aún cuando uno se pregunta el por qué alguien en particular tiene complicaciones económicas, regularmente la razón no es un solo error, sino la sumatoria de inconvenientes a lo largo del tiempo.

Una buena analogía son las enfermedades graves, producto de malos hábitos ejercidos por un lapso prolongado y repentinamente se manifiestan en forma avasalladora.

Bajo esta lógica, valdría la pena cuestionarnos cuáles son los elementos presentes para alejarnos de un escenario de “enfermedad” financiera.

Como los doctores, habría que emprender tres acciones:

1.- Hacer un diagnóstico de la situación económica que atravesamos. Es decir, es insuficiente hacer cuentas, es necesario aplicar juicios de valor para determinar si vamos bien en función de nuestras propias expectativas.

Se requiere revisar aspectos tales como nivel de endeudamiento, patrimonio disponible, flujo de efectivo, infraestructura familiar, etc. Es probable que esta evaluación provoque enojo pero al igual que las enfermedades, entre más pronto se diagnostique será mejor para tomar los correctivos a tiempo.

2.- Cuidar los hábitos. Haciendo un acto de contrición, encontrar si el consumo o el endeudamiento nos están minando. Debemos cuidar el comportamiento cotidiano y minimizar las fugas de recursos. Incluso, podrían ser de alguien de la familia en particular y hay que darle retroalimentación en este sentido.

3.- Identificar si hubo algún “accidente” financiero como causa del problema, porque puede ser un solo evento que es necesario corregir.

Evitemos mantener equivocaciones pasadas; en muchas ocasiones es preferible aceptar un error que sostenerlo y seguir perdiendo. Un ejemplo son los negocios o inversiones que resultaron mal.

Parte de la solución es olvidarnos de la negación; el “no pasa nada” nos lleva a evadir la corrección.

Si detectamos con oportunidad la “enfermedad” financiera, la medicina es leve y fácil de aplicar, porque es cuestión de hacer algunas modificaciones mínimas en nuestra manera de administrarnos. Tal vez ni las personas cercanas a nosotros se den cuenta del cambio, pero se hizo un movimiento que sirvió para dejar de acumular el error.

Por el contrario, si el problema lo detectamos tarde, tiende a agravarse y las soluciones son muy dolorosas. Implican grandes sacrificios por parte de toda la familia como sería vender activos y afectar en forma diametral el consumo, bajando el nivel de calidad de vida. Esto por lo regular conduce también a conflictos.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

Hay quienes se endeudan en forma sistemática e incluso piensan que es la manera “normal” de conducir sus finanzas personales. Por supuesto, esta actitud es un grave error que puede llevar a una crisis patrimonial. Es necesario cuestionarse aspectos básicos para una resolución.

Lo anterior es de especial relevancia por las circunstancias que pasa el país y los menores márgenes de maniobra que regularmente se tienen en el ámbito familiar.

Si estás en esa disyuntiva, hazte las siguientes preguntas:

1.- ¿lo requieres? Habría de medirse dos elementos; por un lado si lo que vas a adquirir es de la importancia suficiente para tomar un compromiso o puedes esperar a tener el recurso.

En segunda instancia, valorar si es preferible utilizar parte de tu patrimonio para ello, pues el financiamiento siempre tendrá una costo superior a la ganancia de las inversiones tradicionales.

2.- ¿Te financias en corto o largo plazo? En estricto rigor deberías evitar apalancarte en lo cotidiano, porque implicaría que estás quebrado y dejar ese tipo de opciones para un mayor lapso. Sin embargo, es válido utilizar las tarjetas en las transacciones diarias, cuando se pague el saldo total a la fecha de corte.

3.- ¿En qué otros gastos incurrirás? Hay erogaciones marginales que llegan a ser importantes, como la investigación, seguros obligatorios, avalúos, liberaciones de hipotecas, comisiones o compras adicionales. Por ejemplo, los muebles para una casa o la tenencia de un vehículo.

4.- ¿Lo puedes pagar? Revisar el presupuesto y verificar el flujo de efectivo para saber si tendrás solvencia, sobre todo si es una deuda de largo plazo. En caso de que estén involucrados los sueldos de la pareja, es esencial que ambos se sensibilicen del compromiso. En este mismo sentido, un punto a valorar es la estabilidad laboral.

5.- ¿Entiendes las cláusulas del crédito? Hay que leer con profundidad el contrato y conocer las características, como el nivel de tasas ofrecido, si es variable o fija, si existe penalización por pagar antes, ente otros detalles.

6.- ¿Es la mejor opción del mercado? Si la decisión está cerca de ser llevada a cabo, averiguar si las condiciones son buenas, comparadas con el resto de las instituciones. El punto central es la tasa de interés, pero habría que evaluarlo por completo para elegir la alternativa financiera óptima.

7.- Finalmente y de después de sopesar estas preguntas debes pensar por última vez cuál sería tu bienestar tomando el crédito o quedarte sin el, con la intención de no arrepentirte.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

Published in Crédito
Miércoles, 11 Enero 2017 23:17

Cuando los ricos también lloran

“Te sorprendería saber cuántos ricos vienen a empeñar aquí”; me dice el dueño de una casa de préstamos. Un ejecutivo con sueldo significativamente alto reconoce que no le alcanza para ahorrar. Dos historias y un mismo problema, la administración del dinero

Richard Layard en su libro “Happiness” afirma que el estándar de vida es parecido al alcohol o a las drogas. Una vez que se tiene cierta experiencia en ese sentido, es necesario seguir ascendiendo, si desean sostener la satisfacción, como si fuera un vicio.

Pudiera pensarse que la reciente escalada la inflación le pega sólo a los pobres, pero también afecta a los aspirantes a ricos, que sin un buen manejo de sus finanzas corren el riesgo de llegar al quebranto.

Es irónico; las familias van entrando a estándares superiores y ahorran menos, debido a que los gastos se disparan por encima del avance de sus ingresos.

Por eso, ante la magnitud del aumento de los precios que se estará dando en 2017, es fundamental revisar en forma constante el presupuesto para hacer los ajustes correspondientes. Dejarlo de llevar a cabo es igual a pilotear un nave sin radar. Lo más seguro es que tarde o temprano se estrelle o tenga un enorme susto.

Debemos ser conscientes que hoy sufrimos una coyuntura especial en términos de impacto en la inflación y que los ingresos jamás reaccionarán tan rápido como uno desea, sobre todo porque las compañías tienen un elevado grado de incertidumbre.

Las apariencias engañan; es fácil caer en la admiración de alguien que se da un gran lujo, buenos restaurantes, autos, gadgets, etc. Sólo habría que preguntarle cómo está su apalancamiento con créditos; resulta común la bonanza ficticia a través de deuda.

Si no cuentas con un presupuesto para 2017, es momento de hacerlo con urgencia y determinar hacia dónde se está yendo tu dinero, considerando un incremento aproximado de los costos del nivel de vida y detallando los compromisos de préstamos.

¿Cuánto te quedó para el ahorro? ¿o acaso registras números rojos?; recuerda que vivir del crédito es equivalente a desahorrar y se convierte en una espiral que podría llegar a explotar, por la complicada realidad económica de México.

A todos molesta lo que sucede, pero al mismo tiempo que nos quejamos pongamos en orden la administración personal y decidamos conforme a nuestra capacidad de pago.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

¿Te parece conocido el siguiente perfil?: Un padre desea darle mayor comodidad a su familia y toma un crédito hipotecario, cuyo pago ocupa el 30 por ciento de su ingreso. Después, se endeuda con tiendas departamentales para habitar la nueva vivienda, y la erogación mensual le quita otro 10 por ciento. Como ya tenía el compromiso de un auto que absorbía otro 10 por ciento, ahora batalla para salir con los gastos cotidianos de alimentación, colegiaturas, diversión, etc.

A partir de ese momento, las tarjetas empiezan a elevarse en sus saldos, porque es imposible liquidar más allá del mínimo requerido. El escenario de apuros económicos podría durar años y si bien va, con aumentos de sueldo, alcanzará a mantenerlo hasta salir del atolladero, pero si las cosas se complican con alguna enfermedad, pérdida de trabajo u otro crédito, el pronóstico es devastador.

En definitiva, las deudas alcanzan a ser catastróficas, porque cuando se exacerban los problemas económicos en casa, también se agudiza el conflicto de pareja y se desborda la queja de los hijos. A esas alturas, las salidas son dolorosas y puede llegar el momento de requerir deshacerse de activos con el fin de liquidar los créditos.

Lo curioso es que en la mayoría de los casos, las familias ni se dan cuenta de cómo se van hundiendo en compromisos de pago poco a poco y es por eso que debemos de llevar un control estricto de los pasivos, de manera independiente de los costos del mismo, porque los esquemas de “meses sin intereses” son en muchas ocasiones culpables de estos desbalances de flujo de efectivo.

La fórmula para saber qué tanto endeudarse (de ser necesario) es muy sencilla. Hay que revisar la capacidad de pago a través de un presupuesto. Es decir, determinar cuánto es posible pagar después de todos los compromisos.

Es evidente; hay que cuidar el costo del crédito y evitar caer en el de las tarjetas que tiende a ser excesivamente alto.

El endeudamiento es una fuente de recursos cuándo se carece de ellos y es inadecuado el sustentar el avance solo en este formato de apalancamiento.

Hay quienes viven perseguidos por los acreedores toda su vida productiva. Recordemos que las deudas son “desahorro” y es preferir el consumo presente por el futuro. Esto tiene como consecuencia carecer de los recursos necesarios a la hora del retiro.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

Published in Crédito
Página 1 de 2