Inclusión financiera ¿para bien o para mal?

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La inclusión financiera se ha convertido en un objetivo primordial y debemos aceptar que hay avances significativos; sin embargo, esta todavía muy lejos del nivel óptimo, además del riesgo que implica un mayor acceso a los servicios con una alto desconocimiento de cómo funcionan.

Recientemente, el INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, publicaron la encuesta Nacional de Inclusión Financiera que arroja información valiosa para reflexionar sobre nuestra propia economía. Si quieres revisar los datos a detalle entra a http://www.cnbv.gob.mx/Inclusión/Paginas/Encuestas.aspx

El progreso se ve claramente, pues el número de personas adultas con al menos un instrumento pasó de 32 por ciento en 2012 a 44 por ciento en 2015. No obstante, desde otra perspectiva, ni siquiera la mitad de la población tiene acceso a este tipo de opciones, sabiendo de antemano que la mejora de las finanzas familiares está ligada a la posibilidad de interactuar con bancos y otras instituciones del ramo.

Si nos vamos a conceptos más específicos, nos queda esta misma sensación de avance insuficiente. La penetración del ahorro institucional se situó el año pasado en 44 por ciento; el crédito en 29 por ciento; los seguros en 25 por ciento y el retiro en 41 por ciento.

Un factor que a todas luces a generado esta alza en la inclusión es el pago de los salarios a través de tarjetas de débito que permiten “bancarizar” a las familias. Empero, esto contrasta con el incremento de la cartera vencida del rubro de crédito de nómina; es decir, el acceso está muy lejos de garantizar que las personas sepan utilizar las herramientas con prudencia.

Un dato preocupante son los 11 millones de exusuarios de servicios bancarios y la razón principal son los ingresos insuficientes, que también nos habla del aumento de la pobreza que se convierte en un circulo vicioso porque de nada sirven la nueva tecnología e infraestructura, si los mexicanos carece de dinero para utilizarlas.

Faltaría espacio para enumerar todos los ejemplos de falta de conocimiento del mercado, pero basta decir que la gran mayoría deja de comparar las opciones financieras para tomar decisiones o un 75 por ciento no sabe sobre la cobertura del IPAB en las cuentas bancarias, o el 63.4 por ciento lleva un registro mental de sus gastos, entre otras muchas características.

En el marco de la Política Nacional de Inclusión Financiera que se dio a conocer en días pasados es imprescindible poner énfasis en la educación, pues de otra manera podría ser contraproducente.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

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Read 261 times Last modified on Martes, 05 Julio 2016 17:41
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