¿Envidias la casa y el auto del vecino?

¿Envidias la casa y el auto del vecino? Featured

Si ves por la ventana al vecino y deseas su vida de lujos,  habría que preguntarle cuánto adeuda y sacar el valor neto de sus finanzas, porque podría estar quebrado.  Como dice el refrán, “no todo lo que brilla es oro” y aparentar éxito económico es sencillo, pero con graves consecuencias en el futuro.

El ser humano, por naturaleza, busca el sentido de pertenencia con algún grupo social y el problema puede surgir cuando se convierte en un “wannabe”, un “yo quisiera ser” y para lograrlo se hace de manera artificial.

Aclaremos que las aspiraciones y el esfuerzo de superación son válidos e inclusive deseable para llegar a niveles de bienestar mayor; lo peligroso es gastar sin tener el soporte suficiente.

Hay quienes empiezan a trabajar y compran el auto de sus sueños, para luego encontrarse que pagan de mensualidad prácticamente lo que ganan y si pierden el empleo deben pedirle prestado a los padres para salir del atolladero; son incapaces de independizarse; y mucho menos contraer un compromiso como el matrimonio.

Es esta época de turbulencia y futuro incierto habrá de aplicar una máxima de las finanzas personales: “vivir de acuerdo a nuestro nivel socioeconómico”.  No se trata de ser conformista y dejar de superarse, sino de aceptar una situación para evitar caer en el exceso de deudas.

Al contrario, conozco personas que han gastado sin pensar en el mañana y se arrepienten, porque carecen de solvencia y viven muy apurados para apenas alcanzar con su pensión. La posición se invierte y ahora ellos envidian a quienes prefirieron transitar con cierta austeridad o limitados a su status de ingreso y hoy gozan de tranquilidad.

Una forma de referencia simple es que después de liquidar todas tus erogaciones cotidianas, incluyendo los créditos, tengas la capacidad de cumplir con tu meta de ahorro, que al menos debe ser de 10 por ciento (puede ser más, si así lo determinas). De no suceder, estás fuera de tu nivel socioeconómico.

Otro punto de partida es el capital acumulado. Esto aplica para jubilados, desempleados, o el que vive de la riqueza familiar. El ejercicio a realizar es cuantificar el recurso y distribuirlo en el tiempo para saber cuál es el margen de gasto del cual se es posible disponer. Sin embargo, hay que estar consciente que agotas tu patrimonio y corres el riesgo de caer en insolvencia, dependiendo de los montos y esperanza de vida.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

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