Consar publicó en su blog que solo una de cada cuatro personas en edad de jubilación se encuentran cubiertas por una pensión contributiva, básicamente por hacer su actividad en la informalidad y por tanto, no recibieron ningún tipo de beneficio social. Esta es una realidad que con seguridad se recrudecerá en el futuro, cuando los millennials lleguen a dejar de laborar.

Diferentes factores están provocando que quienes recién se integran a trabajar decidan abandonar la alternativa de tener la cobertura de las Afores. Está por supuesto la informalidad, pero también el hecho de que las empresas tienen posibilidad de contratar con un esquema de honorarios o de asimilados al salario. Lo anterior implica estar fuera de estas prestaciones. Si bien genera más ingresos, a la larga abandonan el ahorro para el retiro.

El llamado “bono poblacional” con una mayoría de jóvenes, corre el alto riesgo de convertirse en “factura” al momento de hacerse viejos y carezcan de los recursos para un retiro digno, elevando la pobreza en la tercera edad. Basta echar una mirada a la experiencia de España, en donde se registraron enormes protestas por el nivel tan bajo de las pensiones.

Dudemos que el gobierno salga a respaldar a los ancianos. De por si, hay temor de que el IMSS incumpla sus obligaciones actuales, imagínate cuando el número de jubilados, se quintuplique en 50 años. Es decir, las finanzas públicas estarán rebasadas ante una presión de esa naturaleza y el problema lo tendrán quienes hoy tienen entre 15 y 30 años.

En esas circunstancias, la familia suele ser el soporte económico de los viejos; empero, la tendencia demográfica es de tener menos hijos, por lo cual será difícil que sean capaces en todos los casos de apoyar lo necesario.

La solución planificada se puede dar bajo tres acciones simultáneas. La primera, desde una perspectiva de política pública, como señala la Consar, estableciendo una pensión mínima universal que permita erradicar la pobreza extrema.

La segunda, sería adoptar la sugerencia de la OCDE y aumentar los montos de aportación para forzar a la población al guardar para el retiro; sin embargo, la impopularidad de esta medida se ve como una complicación.

La tercera, es tomar conciencia individual para llevar a cabo un ahorro adicional, ya sea con depósitos a la Afore o a través de los mecanismos de inversión en el sistema financiero.

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El reto de la jubilación es diferente para todos; mientras algunos batallan en alcanzar un ingreso suficiente para mantenerse en esa etapa de la vida, otros gozan de una gran cantidad de recursos, pero con otra problemática, porque son separados de su rutina y luchan con su familia por el control de su empresa, al grado del total rompimiento.

Hay una idea preconcebida de que la vejez provoca ineficiencia en la gestión del negocio y no necesariamente es cierto. Sin embargo, seguramente se encontrará con la presión de los descendientes para que abandone sus funciones. Es muy difícil sentar en la mecedora a una persona con más de 40 años de trabajo y estrés.

Podemos tipificar el estilo del retiro en cinco posibilidades con serias implicaciones para la compañía, la familia y él mismo.

1.- Monarca. La renuncia es aparente y mantiene el control; así tenga 90 años y sus hijos 60. Llega a tanto, que también decide sobre la vida del clan con la amenaza de desheredar si lo ignoran. Cuando son fortunas cuantiosas el poder es desmedido.

Bajo este enfoque, la jubilación realmente no existe y crea una problemática sería en el negocio, además de resentimientos y peleas familiares.

2.- General. Es quien sale de la compañía con regresos momentáneos a lo largo del tiempo. Incomoda a los líderes y genera confusión entre los mandos medios porque reciben ordenes contradictorias.

Si bien es una figura complicada y mete en aprietos al equipo, si se canaliza en forma adecuada puede ser una actividad parcial ayudando con límites establecidos.

3.- Embajador. Esta es una opción mucho más efectiva porque acepta el retiro para disfrutar de hobbies que no había podido realizar por el exceso de trabajo y solo aparece para asesorar a sus descendientes, aprovechando su experiencia. En este caso, hay una banda de acción que va desde la participación como presidente del consejo, hasta las consultas ocasionales con sus hijos en casa.

4.- Gobernador. Sería la típica jubilación, en donde desaparece por completo confiando en la nueva generación y únicamente espera que lleguen los dividendos.

5.- El emprendedor. Es frecuente que quien deja la compañía tenga un sueño por cumplir e iniciar un negocio, tal vez desde una perspectiva diferente puede ser una buena salida, siempre y cuando cumpla con requerimiento mínimos de una estrategia económica. Significa que la jubilación queda atrás y seguirá laborando, pero con un enfoque creativo y renovado.

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En este espacio he hablado de los Millennials y sus retos; pero también es importante reflexionar sobre quienes ya han cumplido su ciclo laboral y están de lleno en el retiro. Si no eres tú, tal vez tengas a alguien cercano que le pueda ser útil abordar el tema.

1.- El gastar conforme a un presupuesto es un hábito sin edad de prescripción. Es necesario actuar en función del nivel socioeconómico que permita la jubilación; el patrimonio; los ingresos extras; y la ayuda otorgada por la familia. Es crucial cuidar el capital para cubrir financieramente la esperanza de vida, que es alta por los avances médicos.

2.- En las decisiones trascendente que involucren dinero es recomendable tener apoyo por parte de la familia de confianza; estudios han demostrado que es en los extremos de edades cuando se cometen un mayor número de errores: muy jóvenes o muy viejos.

La experiencia es de valía, pero nunca esta de más la opinión de una persona con visión diferente para hacer un contrapeso. Lo mejor sería que contara con conocimiento y tener en cuenta los posibles intereses económicos, porque podría desviar las resoluciones a su conveniencia.

3.- Protégete; no faltará quien te ofrezca un “gran” negocio para luego perderlo todo. Con seguridad sabes de alguien que dejó atrás su solvencia por prestar dinero o entrar a esquemas que terminaron siendo un fraude. El patrimonio debe de estar en un portafolio diversificado con el menor riesgo posible, porque es difícil reponerlo a través de la generación de ingresos.

4.- La salud es uno de los requerimientos a cubrir. Los seguros de gastos médicos tienden a volverse impagables y la pregunta es si tendrás los recursos para hacerles frente o cuentas con cobertura como la del IMSS u otra dependencia.

5.- La vivienda original se convierte en algo grande y con costos elevados. Una decisión a valorar sería cambiarte a un sitio más pequeño o incluso una casa de retiro. El monto obtenido por tu propiedad sería parte del patrimonio para sostenerte.

6.- La ocupación es una excelente forma de mantener la mente funcionando creativamente y podría ser fuente de ingresos para estar holgado en los gastos cotidianos.

En cada etapa de la vida existe un desafía financiero y habrá que buscar una vejez plena.

En la próxima entrega abordaré la jubilación del empresario en donde hay retos para él y para su familia.

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Lunes, 26 Febrero 2018 22:49

¿Próximo a jubilarte? Revisa esta lista

He comentado en este espacio la importancia de ahorrar para el retiro a lo largo del tiempo y cuando estás a unos cuantos años de que esto suceda es imperioso revisar aspectos concretos que a continuación expongo.

1.- Si eres trabajador formal y te dieron de alta en el IMSS antes del primero de julio de 1997 tienes la opción de retirarte por medio de dicho instituto o con tu Afore. Consulta con algún ejecutivo para que te confirme con quien es mejor hacerlo. Te adelanto que es altamente probable que te convendrá el Seguro Social.

2.- Calcula cuánto recibirías de pensión y si te quedan años de trabajo valora con tu asesor la viabilidad de entrar a la denominada “modalidad 40” que implica pagar por separado al Seguro Social el retiro de manera voluntaria. Sería útil para sumar semanas y para elevar el monto que te otorgarán.

Incluso, la “modalidad 40” sirve para quienes dejaron de cotizar al IMSS como una forma de recuperar lo aportado. Tiene sus reglas y por eso es fundamental revisarlo al menos unos cinco años previos al proceso.

3.- Responde a la pregunta ¿Cuánto flujo mensual necesito para vivir jubilado? Esto lo calculas con un presupuesto hipotético, pues los hábitos de gastos cambian en esa etapa de la vida. Sé realista para tener claro cuál es el reto para mantenerte.

Habrá erogaciones que bajen, pero otras como las destinadas a la salud y los seguros estarían incrementándose.

4.- Calcula la riqueza neta. Es decir, suma los activos como son las inversiones y restarle los pasivos, que vienen a ser los compromisos ya adquiridos, como son las deudas. ¿Cuánto te queda? ¿Puedes obtener recursos de ello?

Habrán de determinarse los ingresos adicionales de los depósitos en el sistema financiero o las rentas de bienes inmuebles.

5.- Te entregarán lo acumulado del SAR 92, además del monto aportado del Infonavit, si no lo has utilizado. Verifica que lo tengas acreditado.

6.- Cierra la pinza y enfrenta los ingresos estimados con el pronóstico de gastos. ¿Cómo te fue? Entiendo que es estresante hacerlo. Sin embargo, es preferible detectar el problema antes para subsanarlo. Por el contrario, si tienes holgura, te ayudará a estar tranquilo al tomar la jubilación.

7.- ¿Podrías tener otras percepciones? Sería bueno para tu salud financiera y física el seguir recibiendo algún dinero, aunque no fuera mucho, pues te mantiene ocupado y te dará margen de acción para cumplir hobbies y sueños.

Llevar a cabo un plan estratégico unos años antes del retiro es muy útil para que se pueda disfrutar al máximo y evitar sorpresas que dificulten salir adelante.

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Me llegan con frecuencia comentarios sobre el ahorro voluntario en las Afores; van desde la conveniencia de aprovechar las facilidades, hasta el miedo de que el gobierno tome ese dinero. Veamos las principales características.

1.- Tus aportaciones adicionales se depositan en la Afore asignada; sin embargo, hay instituciones con una Siefore especial para el ahorro voluntario. La diferencia es la posibilidad de tomar la opción que te de el mejor rendimiento, independientemente de tu edad; es decir, tienes libertad de elección.

2.- Los recursos son responsabilidad de un ente privado y están tan seguros como cualquier fondo diseñado por una casa de bolsa. La singularidad es que el gobierno interviene para delinear el límite de inversiones en cada tipo de Siefore y vigilar que la prestadora del servicio actúe en función de la norma.

3.- Las Afores tienen su propia administración y la diferencia entre ellas es su decisión de inversión, tomando en cuenta los límites fijados por la autoridad. En este terreno, existen instituciones “agresivas” y otras “conservadoras”, además de la destreza para comprar y vender sus activos.

Por ejemplo, en un horizonte de 36 meses, con datos a noviembre para quienes tienen 36 años y menos, la tasa de rendimiento en bolsa más baja, fue de Metlife y Pensionissste con 3.06 por ciento y la mayor de Profuturo LP con 6.26 por ciento. Como referencia los tasa de Cetes en promedio durante ese periodo fue de 4.48 por ciento.

4.- La disposición de los fondos que van al ahorro voluntario puede hacerse en una visión de corto plazo a partir de los dos meses; tomarlos en un mínimo de cinco años; o dejarlos hasta tu retiro a los 65 años, obteniendo una ventaja fiscal.

5.- La deducción máxima es de alrededor 150 mil pesos, siempre y cuando lo dejes para tu retiro. Desde ese momento, los impuestos se calcularán con base a tu pensión a una tasa menor.

6.- Pueden ser deducciones a tu salario o con depósitos a tu cuenta a través de los mecanismos establecidos para ello, que dicho sea de paso se han facilitado, porque es posible cargar desde una tienda de conveniencia.

7.- En síntesis, al tratarse de una ahorro voluntario es factible hacerlo en donde quieras dentro del sistema financiero. El llevarlo a cabo con las Afores tendría sentido bajo la consciencia de que deseas aumentar tu capacidad económica para el retiro, pues las ventajas mayores se obtienen en el largo plazo.

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La conclusión es sencilla con tres elementos indiscutibles: primero, los mayores de 60 años pasarán del 10 al 20 por ciento de la población en el 2050; segundo, los datos oficiales indican que menos de la mitad de los trabajadores están cubiertos por el Sistema del Ahorro para el Retiro; tercero, los jubilados por medio de su Afore recibirán alrededor del 20 por ciento de su último salario percibido.

El problema es enorme, porque de los 20 millones que viven en la extrema pobreza podrían sumarse hasta otros 20 millones, producto de la incapacidad de mantenerse en la vejez. Además, el presupuesto público es insuficiente para asistir a tantas personas, los jóvenes de hoy serán quienes estén en esta situación si no se hacen nada para remediarlo.

Si bien la política pública es fundamental para solventar este pronóstico, se requiere también la acción individual de cada uno de los posibles afectados para resolver su propio entorno.

En ese sentido, la Consar ha facilitado el acceso a la información y ha flexibilizado la manera de aportar en forma voluntaria, pero seamos sinceros, es muy difícil que un joven tome conciencia sobre los problemas de su vejez, cuando apenas son capaces de afrontar lo cotidiano.

La solución parece obvia, es necesario que los millennials ahorren el 18 por ciento de su sueldo para que su pensión sea cercano al último sueldo percibido. Esto lo pueden hacer a través de las Afores o mediante sus inversiones patrimoniales.

Por parte del Estado, sería recomendable imponer un aumento en la aportación a la Afore, que en principio fuera automático, pero con la opción de reducirlo hasta los niveles actuales a decisión del trabajador. El incentivo podría ser de un premio fiscal y una contribución del gobierno.

Un porcentaje aceptaría la elevación por consciencia o simplemente para no hacer el trámite de salida. Si alguien lo rechaza, se hará responsable de su propio destino.

Para todos aquellos que desconfían del gobierno, sería recomendable darle a los fondos de inversión discrecionalidad del mismo beneficiario. Aunque está probado que las administradoras generan mayores rendimientos, hay quienes se sienten incómodos que alguien decida por ellos.

Sin embargo, el esfuerzo también es de los jóvenes tomando consciencia de que si no están aportando al Sistema de Ahorro para el Retiro tendrán que hacerlo por su cuenta y ser precavidos con su patrimonio de largo plazo

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En su número del mes de octubre, la revista especializada en finanzas personales Kiplinger´s, publicó un artículo interesante titulado “Obtén ingresos de por vida” en el cual mencionan la posibilidad de que gracias a la elevación de la esperanza de vida se alcancen edades de 90 o 95 años y la pregunta es si es factible hacerlo con los recursos con los que se cuenta.

Las autoras, Eileen Ambrose y Sandra Block, plantean una serie de ideas para soportar financieramente esta eventualidad y me permito destacar algunas de las sugerencias, dándole un enfoque hacia la realidad mexicana.

1.- Sugieren dividir el patrimonio en tres partes que llaman “cubetas” . Una inmediata para cubrir los primeros dos años y estaría depositada en opciones con un riesgo bajo; la segunda “cubeta” en activos para la década posterior y podrían estar destinados a instrumentos de deuda; y una tercera parte con un mayor riesgo como sería el mercado accionario, con ganancias que permitan generar ingresos para los años restantes.

2.- Evitar retirar montos superiores a los rendimientos esperados, porque se empezaría comer el capital. En este mismo sentido es peligroso caer en la ilusión monetaria provocada por la inflación, pues parece que se vive de los intereses, pero resulta que el recurso original cada vez tiene un menor poder de compra.

3.- Llevar a cabo una planeación fiscal. Por ejemplo, a través de los seguros o de la Afore, aprovechar la deducibilidad de las aportaciones, de tal manera que baje la base gravable y ayude a pagar menos impuestos.

4.- Adquirir un seguro de vida con recuperación por medio de una renta vitalicia. Si se toma a una edad temprana es fácil de cubrir y sería un complemento a la pensión que se obtenga.

5.- Aplazar el retiro. Mientras tengas salud, ánimo para trabajar y el mercado valore tu productividad es posible hacerlo por honorarios y ahorrar la pensión con el fin de contar con un horizonte de unos 5 años de ingresos adicionales.

7.- Cuidado con el seguro de gastos médicos, puede ser impagable en un momento determinado porque va aumentando con la edad. Considera una cobertura con el IMSS para las edades muy altas.

Aun cuando a los millennials les falta un buen rato para la jubilación serían ellos quienes por los avances médicos pueden tener largas vidas, aunado a un sistema de pensiones insuficiente. Por eso vale la pena reflexionar sobre este tema y buscar adelantarse con la solución.

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Para algunos es un sueño jubilarse en la década de los cincuenta y aunque luego cambien de opinión puede convertirse en una meta poderosa porque la idea central es generar riqueza para lograrlo. Les presento las acciones relevantes a considerar.

1.- El primer punto de partida obvio es que debes empezar a trabajar lo más joven posible para tener un tiempo razonable de atesorar una cantidad abundante de dinero.

2.- La segunda realidad contundente es que siendo un empleado, por bien que te vaya, será complicado lograr este objetivo. El pago de las Afores inicia cuando muy pronto a los 60 años y el monto es bajo, aunque cotices durante toda tu vida laboral. A lo mucho podrás hacerlo con el 30 por ciento de tu último salario y eso te obligaría a continuar trabajando.

Por lo tanto, para retirarse a los 50 es necesario emprender un negocio que de un ingreso alto para llevar a cabo inversiones, tanto en la propia compañía como en instrumentos financieros o bienes raíces.

3.- Ponte una meta de riqueza para sobrevivir de tus intereses de manera permanente. Comprar propiedades puede ser una buena elección porque por lo regular aumenta con la inflación y las rentas serían ganancias reales, después de descontar gastos e impuestos.

Dejar la empresa a los hijos o a un administrador profesional es otra salida para seguir usufructuando el esfuerzo de la fundación.

4.- En la medida que se construya un patrimonio, destinarlo a inversiones con un riesgo moderado para estar ajeno a contratiempos serios. Habrá quien esté en desacuerdo; es decir, ser agresivo con las alternativas para rápido obtener el recurso suficiente; sin embargo, hay una elevada probabilidad de que un desajuste en el mercado lo impida.

5.- Aun cuando se tenga éxito económico, ser cuidadoso con los gastos y actuar en forma austera y con una propensión al ahorro desde joven, pues de lo contrario se comerían los ingresos sin tener la opción de acumularlos para el retiro.

6.- Contar con una cobertura de seguros que complemente el patrimonio para cubrir los posibles eventos de enfermedad o accidentes.

Ahora que conoces el esfuerzo, tal vez cambies de opinión y decidas vivir mejor hasta los 65 o 70 años laborando, para luego disfrutar una vejez con una pensión, acompañada de un capital significativo.

Independiente de lo que elijas, jubilarte antes o después, lo importante es contestar una pregunta básica ¿para qué?, el verdadero reto consiste en realizar lo que te apasiona y ser feliz de manera consistente.

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Según una encuesta de Consar, la mayoría de los Millennials desearían jubilarse antes de los 65 años; sin embargo, como lo hemos venido señalando en este espacio, todos los estudios indican que es imposible hacerlo exclusivamente a través de la Afore. La pregunta es cómo sí se puede.

Dadas las circunstancias del mercado laboral y su propia inclinación generacional, los jóvenes tienden a obtener ingresos sin aportaciones de ahorro para el retiro, ya sea al trabajar por su cuenta; reciben honorarios; están en el esquema de sueldos asimilados; emprendieron un negocio o simplemente la compañía les “paga por fuera” para evitar las prestaciones.

La verdad es que el Millennial tiene toda la posibilidad de jubilarse a los 60, por el simple hecho de que es joven; es decir, poseen un activo valioso: el tiempo.

El problema es de las personas que ya están próximas al retiro y carecen del patrimonio suficiente para soportar los gastos cotidianos. En este caso, poco puede hacerse porque se les acabo el tiempo y es complicado seguir laborando.

Los Millennials son capaces de corregir el rumbo y elaborar estrategias para lograr una vejez digna.

1.- El primer paso, es tomar consciencia que si rondas los 30 años, tienes otros 30 para edificar una plataforma de ahorro que te permita complementar tu Afore.

2.- Perdón por lo obvio, pero para llevar a cabo lo anterior, requieres dinero. Por eso, el ahorro continuo se convierte en un ejercicio fundamental y en la medida en que vaya elevándose podrás tener cada vez mejores oportunidades de acrecentarlo.

3.- Piensa en la acumulación de largo plazo a sabiendas que no utilizarás el recurso hasta dentro de muchos años. El punto central es que dirijas un porcentaje para ese fin y lo separes de los demás objetivos.

4.- Solo dispón del patrimonio para capitalizarte en opciones con la mayor seguridad posible, como serían los bienes raíces; al ser un activo puede enajenarse y monetizarse.

5.- Es conveniente que una parte se destine al mercado bursátil, pues históricamente ha sido la alternativa que mejor rendimiento ha otorgado. En caso de ajustes, también es factible recuperarse.

6.- A través del tiempo, te percatarás del poder multiplicador con la reinversión de ganancias y que en un lapso de 30 años los montos alcanzables serán grandes.

7.- Más aún, si quieres seguir trabajando después de los 60 se facilitará porque las personas de la tercera edad serán la mayoría de la población.

Olvidemos el miedo, construyamos la estrategia para ese retiro en donde se pueda tener una vejez digna y productiva.

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Martes, 17 Enero 2017 00:08

¿Hay buenas inversiones para el 2017?

Una de las grandes preocupaciones que surgen ante la incertidumbre de 2017 es en dónde invertir con cierto grado de seguridad y rendimientos adecuados. Pues bien, cuando menos hasta el año pasado las Afores seguían siendo una opción digna de considerarse. Esto es de especial relevancia para los Millennials que deberán retirarse a través de este mecanismo de manera forzosa.

Ya en este espacio habíamos mencionado que mientras las tasas de interés sigan elevándose para ejercer control sobre la inflación podríamos observar minusvalías de corto plazo en los fondos de inversión, incluyendo las Siefores; sin embargo, hay un recuperación y en el tiempo han mostrado buen desempeño.

Según los datos promedio proporcionados por la Consar, la ganancia de la Siefore Básica 4 para personas de 36 años y menos fue de 8.22 por ciento en 84 meses, en tanto que en ese mismo lapso la Básica 3 (entre 37 y 45 años) llegó a 7.53 por ciento. A 60 meses la Básica 2 (entre 46 y 59 años) fue de 6.11 por ciento y, finalmente, la Básica 1 (60 años y más) registró un 4.25 por ciento en los últimos 36 meses.

Lo anterior resulta favorable si lo comparamos con los Cetes a 28 días que es la inversión con menor riesgo, pues en dichos periodos no supero el 4 por ciento.

Una ventaja adicional es que las aportaciones voluntarias son deducible de impuestos hasta por un monto ligeramente superior a los 100 mil pesos. Lo cual implica una ganancia fiscal.

Es importante tener claro que esta alternativa es para el ahorro patrimonial de largo plazo porque al retirarlo en forma anticipada se pierde la ventaja fiscal y los retiros no son tan sencillos como serían en un fondo de inversión tradicional.

Por supuesto que existe variabilidad con las diferentes Afores y mucha. Por eso debemos hacer un análisis del rendimiento neto para elegir al menos alguna que se ubique en los primeros cinco lugares de la tabla de manera consistente, pues en ese rango no hay tanta diferencia entre una y otra.

Si nos equivocamos, podemos tener una brecha muy alta. Por ejemplo, en la Siefore básica 4 para personas de hasta 36 años, Profuturo GNP obtuvo el 9.22 por ciento en un lapso de 84 meses, mientras Inbursa fue el más bajo con 5.18 por ciento.

Te sugiero consultar la página de la Consar para documentarte bien antes de tomar la decisión.

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